Friday, April 4, 2014

GRAN PREMIO DE CUBA 1957





(Publicado por D. Jácome)
Es en Francia donde surge la idea de la competición de carreras de autos. Afirman las fuentes que el nacimiento oficial del deporte del motor fue el 22 de julio de 1894, con la organización de la carrera París-Rousen, de 126 Km. El vehículo vencedor era movido por vapor y construido por De Dion y Bouton, uno de cuyos hermanos de fabricación participa anualmente en el Rallye Barcelona-Sitges España, para automóviles de época.
A partir de entonces, sobre todo en Francia, muy pronto florece el deporte automovilístico con una serie de carreras donde gradualmente la misma evolución de los medios va imponiendo unas reglamentaciones todavía inseguras, previstas por vez primera en la “Copa Gordon Bennet”, que puede considerarse la fundadora de las competencias reglamentadas.
En 1903, en La Habana, Honoré y Dámaso Lainé organizan la primera carrera oficial de automóviles de la capital cubana, entre el puente de La Lisa y Guanajay. La distancia recorrida, un camino polvoriento e irregular, era de 40 kilómetros. Solo participaron cinco autos con sus respectivos pilotos, casi todos acompañados por sus esposas y luciendo el vestuario adecuado: guardapolvos, gafas y gorra. El primer lugar de esta competición recayó en Dámaso Lainé, quien con su automóvil francés Darracq recorrió la distancia en 57 minutos.
Los franceses Honoré y Dámaso Lainé, organizadores del evento, eran además los dueños del primer garaje, taller de mecánica y gasolinera que hubo en Cuba. Estaba situada en la Calle Zulueta número 28, y en ella se atendían a los 11 autos, que en aquel entonces, circulaban en La Habana.
A partir de este primer certamen se establece el “Automóvil Club de La Habana”. El éxito obtenido dió lugar a que se organizara la primera carrera internacional el 13 de febrero de 1905 con la presencia y beneplácito del presidente de la recién estrenada República: Don Tomás Estrada Palma. Participaron cinco autos que eran conducidos por tres franceses: el campeón mundial Tracy y los veteranos Fletcher y Birk; y dos cubanos, Ramón G. Mendoza y Ernesto Carricaburo, quienes por primera vez participaban en un certamen.
El piloto nacional Ernesto Carricaburo, al volante de un Mercedes Benz, propiedad del acaudalado Enrique Conill, fue quien se alzó con la victoria e impuso un nuevo récord mundial de velocidad para la época. Este recorrido, también sobre camino polvoriento, era entre Arroyo Arenas (La Habana) y San Cristobal (Pinar del Río). Carricaburo lo realizó en una hora, cincuenta minutos y cincuenta y dos segundos (“1.50.52”). El cubano, acompañado de su mecánico Oscar Martínez, sin ninguna experiencia venció por minuto y medio a Tracey, quien era campeón mundial de Europa.
Como detalle curioso, les comento que en esta época es cuando se establecieron en Cuba los títulos oficiales de chóferes y las primeras regulaciones de tránsito. Entre ellas la de que se prohibía a los autos correr a mayor velocidad que los caballos.
El Gran Premio de Cuba:
En los meses de febrero de los años 1957 y 58 se celebraron en Cuba, el I y II Gran Premio para Autos Fórmula I. En esos mismos días, pero en horarios de la mañana se realizaron además competencias entre Pilotos Cubanos con Autos de Gran Turismo (Sport) y Turismo (Stock), en ellas participaron los mejores corredores del momento en el país.
En 1957 se organiza el primer “Gran premio de Cuba”, una competencia de autos deportivos, y Fangio, reconocido piloto argentino, es invitado a competir y lo hará sobre un Maserati. Fangio es considerado uno de los mejores pilotos del automovilismo mundial de todos los tiempos, en particular por ser quíntuple campeón de Fórmula 1. Mantuvo durante un largo período el récord de más títulos en Fórmula 1, hasta que fue desplazado por Michael Schumacher en 2003.
El circuito de la competencia fué en un trazado en la zona costera de la ciudad de La Habana: el Malecón. En las pruebas de clasificación, Fangio logra un tiempo de 2’04.6” a un promedio de 161,537 Km/h. En la largada tiene algunos inconvenientes que lo relegan al séptimo lugar. Situación que lo fuerza a comenzar un ataque que finalizó recién en la vuelta 68, cuando estando en segundo lugar detrás del Marqués De Portago, éste debe detenerse en el Box.
La competencia fue muy sufrida por los pilotos más aguerridos y poco a poco fueron abandonando Eugenio Castellotti, Harry Schell, Phill Hill y Stirling Moss. Fangio pasa entonces a liderar la competencia, posición que no abandonará hasta la bandera a cuadros.
En 1958, Fangio vuelve a Cuba para disputar el Segundo “Gran Premio de Cuba”. Mientras se encontraba en el Hotel Lincoln, donde se hospedaba, un comando del Movimiento 26 de Julio, lo secuestró durante 26 horas para difundir su lucha. Pese a este episodio, sin su presencia, la carrera continuó y una vez finalizada, Fangio fue liberado. Ese mismo año Fangio decide retirarse como piloto donde mismo había debutado 10 años antes: en el circuito de Reims, conduciendo su Maserati 250F.
El secuestro de Fangio dañó el prestigio de esta carrera… y fue la última.
CUBA EN LA MEMORIA 24/04/2014

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